Entrevista: Lorena Berdún

“Hoy hablamos de sexualidad de otra manera”

Lorena Berdún es una de las divulgadoras sobre sexualidad más influyentes de España. Psicóloga, sexóloga, escritora y también actriz, alcanzó una enorme popularidad a finales de los años noventa y principios de los dos mil gracias a espacios como En tu casa o en la mía y, especialmente, Dos rombos, programas que contribuyeron a normalizar las conversaciones sobre sexo en una sociedad que comenzaba a romper tabúes. En esta entrevista, reflexiona sobre el impacto de aquellos formatos pioneros, analiza cómo han cambiado la educación sexual y las relaciones en la era de las redes sociales y las aplicaciones para ligar. Con una mirada crítica pero cercana, reivindica la importancia de la educación emocional y una vivencia más profunda y consciente de la sexualidad.

P: Cuando echas la vista atrás, ¿crees que Dos rombos llegó demasiado pronto o que la sociedad española estaba preparada precisamente porque necesitaba hablar de los temas que abordaba el programa?

R: Creo sí estábamos preparados para abrir ese tema. En la etapa de la radio, En tu casa o en la mía fue un programa rompedor y que, en un principio, nadie se esperaba. Los oyentes de 40 Principales eran fundamentalmente gente joven y pronto empezamos a recibir llamadas de público de todas las edades. Pasamos a la tele y ahí todo se abrió. Además, coincidimos con la etapa en la que Chueca, en Madrid, empezaba a emerger y todo el movimiento pro derechos LGTBI estaba en alza. Fue un gran momento.

P: Si hoy te ofrecieran volver a televisión con un programa sobre sexualidad, ¿cómo sería ese programa? ¿Qué tendría que contar que no podía contar Dos rombos en 2004?

R: Nosotros hemos presentado una propuesta para televisión sobre un programa de sexualidad en el que hablamos de lo que hoy interesa más. Ya no tenemos que enseñar cómo se pone un condón o cómo funciona la píldora anticonceptiva. Hoy hablamos de sexualidad de otra manera, hablamos de maneras distintas de vivir el hecho de ser sexuado. Quizá no hay tantas dudas sobre técnicas concretas, porque eso lo resuelve Google, pero sí que hay mucho que decir sobre roles, educación emocional, feminismo, sobre por qué han aumentado las ITG, sobre por qué hay jóvenes que no quieren usar preservativo… Hay mucho que contar todavía.

P: Además de sexóloga y psicóloga, eres actriz. Has reconocido que uno de tus grandes sueños pendientes ha sido no haber llegado a ser una gran actriz de cine. ¿Sigue siendo una espinita clavada?

R: Siempre lo será.

P: ¿Crees que el éxito que alcanzaste como divulgadora sexual te encasilló de alguna manera?

R: Mucho. Hasta el día de hoy. Ha habido momentos duros para encajarlo, pero también otros muy bonitos, porque lo vivido ha sido intenso y hermoso. Estoy segura de que vendrán oportunidades interesantes.

P: Como comentabas antes, hoy tenemos mucha más información sobre sexualidad, pero también vivimos rodeados de redes sociales, pornografía y contenidos sexuales al alcance de cualquiera. ¿Estamos realmente mejor educados sexualmente que hace veinte años?

R: Estamos más informados, pero no sé si mejor educados. Puede que sí, claro, somos menos ignorantes, pero hay muchas cosas que no se están gestionando bien. La gente joven se centra mucho en la “ejecución”, es decir, cómo se hacen las cosas, ganas de probar diferentes prácticas, muchos vicios adoptados gracias al consumo de porno… Y eso no es educación. La sexualidad no es solo aprender a hacer algo con pericia sino entender ese acto, que para algunas culturas es “sagrado”, estás compartiendo energía, estás dialogando (de manera figurada) con alguien, estás expresándote de forma muy personal e íntima y cuando vaciamos de ese contenido poético o expresivo ese acto, lo banalizamos. Claro que es genial “echar un polvete y hasta luego”, pero si tú tienes en tu cabeza una buena educación sexual, hasta ese momento efímero de un día de sexo a secas, también será una experiencia interesante. Si usamos la sexualidad sin contenido alguno, acabará aburriendo. ¿Qué les pasa a muchos jóvenes que han empezado a ver porno a temprana edad? Que con 22 años tienen inapetencia sexual porque ya no hay misterio. Y eso es porque no han aprendido a trabajarse la erótica.

P: Las aplicaciones para ligar han cambiado radicalmente la manera de conocernos. ¿Dirías que han facilitado las relaciones o han convertido también a las personas en productos que se comparan y descartan?

P: Las dos cosas y decantándose peligrosamente hacia la segunda, porque empezamos a estar cansados también de esa manera de ligar. Te conviertes en una mercancía y se aprende a descartar antes de tiempo. ¿Cuántos ejemplos podríamos poner de personas que se conocieron y en un primer momento no se gustaron nada? ¡A porrillo! Ahora ves algo que no te gusta, que puede ser hasta un corte de pelo, y descartas. Y a lo mejor te has pedido a una persona sensacional que cuadraría muchísimo contigo.

P: Vivimos además en una época de relaciones muy expuestas en redes sociales. ¿Crees que Instagram y TikTok están cambiando nuestra manera de entender el amor y el deseo?

R: Totalmente. Jóvenes hipersexualizados y confundiendo lo que es ser dueño/a de tu sexualidad y decidir hacer lo que tú quieres y deseas, con aceptar, también, que si te expones y te sexualizas en redes, puedas recibir un feedback que no te guste. Las redes extreman la comparación, la frivolidad, la pura vaciedad y favorecen que los que abusan de ellas se conviertan en lo que dijo un filósofo que escuché una vez en la radio, que decía las redes nos acaban convirtiendo en “chatarra narcisista”.

P: También te quería preguntar por la sexualidad a partir de los 50 o 60 años. ¿Por qué sigue resultándonos tan incómodo imaginar que nuestros padres o nuestros mayores tienen una vida sexual?

R: Bueno, yo creo que eso es un poco ley de vida… a medida que nos vamos haciendo mayores vamos entendiéndolo y metabolizándolo. De joven no quieres ni oír hablar de eso… Pero supongo que también tiene que ver con la educación sexual. Algo de lo que carecemos mucho en este país. Creo yo.

P: Después de tantos años hablando públicamente sobre sexo, amor, deseo y relaciones, ¿qué has aprendido sobre todo esto que no sabías cuando empezaste?

R: mucha de la teoría, por supuesto. Aprendes de todo. Y luego, a nivel personal o vital, creo que he aprendido a mirarme en un espejo. Por ejemplo, cuando trabajo con parejas en la consulta y ves sus problemas, cómo se relacionan… ves en qué cosas tú misma podrías mejorar. A mí, hacer terapia de pareja a otras personas me ha ayudado a ser mejor persona. A entender mejor a los demás.

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