Para mí sí ha sido el mejor musical del mundo
En Teatros Luchana de Madrid podéis ir a ver Gutenberg, el mejor musical del mundo, una historia de superación (¡juas!) de lo que supuso la imprenta de Gutenberg para la sociedad. ¡Mentira! No os creáis nada. No va de eso. ¿De qué trata? Es difícil definirlo con franqueza, una cree que se va a culturizar un poco y, al final, termina más tarumba de lo que entró. La obra es una adaptación a cargo de Zenon Recalde del musical estadounidense de Broadway, que triunfó en 2024, escrita por Anthony King y Scott Brown. Ellos son los dos personajes que escriben una función basada en un personaje histórico que, por lo que sea y sin tener ni idea de quién es ese señor, escogen a un tal Johannes Gutenberg. ¿Se puede decir que el resultado es desastroso teniendo en cuenta que esa es la clave del éxito?
Durante la función hay momentos de relleno donde se hablan de bosques, de madres que tienen amantes, del renacimiento y de nazismo, de monjes satánicos y carniceros, donde disfrutas de bailes de claqué que importan lo más mínimo y, de fondo, sí, está la historia, totalmente surrealista, de Gutenberg y cómo llegó a crear su imprenta en una ciudad europea que no era la real (sí alemana, ojo, que han intentado ser precisos con los datos).
Hay un punto (bueno, muchos puntos, para qué nos vamos a engañar) que una se pregunta qué está viendo, se pierde, se reencuentra, pero… ¡no puedes parar de mirar! Es hipnótico ver a esos dos muchachos sobre el escenario, haciendo el paripé de lo lindo, con un desdoblamiento operístico de decenas de personajes más, con coreografías, y focos, y luces, y voces… Improvisan y actúan, y esa línea tan fina es muy difícil delimitarla. Así que solo quedar relajarse y disfrutar.
Pero todavía hay un personaje más. He hablado de musical, así que al piano y en riguroso directo tenemos a Nico Sans, actor y compositor de teatro musical. De acuerdo, no va a hablar en toda la representación, pero su papel es fundamental para poner algo de cordura en esta obra de ficción con tintes de realidad, ¿o era al revés? Solo espero que Nico se haya recuperado de la tortícolis que padeció mientras tocaba el piano.
Pero volviendo a Iker Montero, quien por cierto también participó en la gran La función que sale mal, y Albert Bolea, son dos actores que merecen una estatuilla amarilla con sus nombres. Saben desenvolverse con soltura en este musical con más disciplinas que un vodevil poliédrico, con más personajes que una enciclopedia Larousse. Cantan, bailan y hacen el absurdo muy bien. Pero no os fieis, el objetivo no es que el público aprenda sobre ese tal Gutenberg, quien hacía vino con su amada Helvética (por favor, el idilio es fabuloso), ni siquiera que disfrutemos. ¡El objeto de Montero y Bolea es buscar un productor, que seguramente estaba entre el público! ¿Lo conseguirán?
Las canciones se pegan, el ritmo no te suelta. Pero no le intentéis buscar el sentido. No hay. No obstante, en mi caso, sabía dónde me metía, porque hace unos meses pude disfrutar de Asesinato para dos, interpretada por Dídac Flores y Miquel Herzog. Una obra que recomiendo porque me pareció una genialidad en principio a fin. Bien, Dídac Flores es el encargado de la dirección musical en Gutenberg, el mejor musical del mundo. ¿Cómo no iba a verla entonces?
Con esta función os vais a reír, y solo por la actitud que desprenden los intérpretes y el trabajo que tienen detrás, está más que justificada la visita a Teatros Luchana. La obra funciona y, aunque no lo creáis, encajará en vuestra mente porque el poso final es que siempre debéis perseguir vuestros sueños. Aunque cerréis los ojos después del espectáculo y solo sigáis viendo un camino de gorras amarillas. Enhorabuena, equipo. Ha sido un gusto veros. Gutenberg, el mejor musical del mundo estará en el cartel de Teatros Luchana hasta el 25 de diciembre del 2026.
Escritora, correctora y maquetadora. Asimismo, bloguera de La boca del libro.




