Crónica: Avatar The Experience

Un viaje sensorial al corazón de Pandora en Madrid

Madrid ya puede presumir de ofrecer otro viaje inolvidable a mundos imposibles gracias a la llegada de Avatar: The Experience, una ambiciosa exposición que desembarca en la capital de la mano de LETSGO, compañía responsable de grandes experiencias internacionales de éxito como Jurassic World: The Experience o El Laberinto de Tim Burton. Tras reunir a más de 2,6 millones de visitantes en Asia, la muestra abre sus puertas en Espacio Delicias con una propuesta de gran formato que vuelve a demostrar el potencial de este tipo de eventos. Hasta el 19 de abril visitantes de todas las edades pueden recorrer 1.400 m² divididos en 9 zonas temáticas inmersivas con tecnología interactiva y animatrónicos inspirados en el universo de James Cameron y ser parte de un mundo que hasta ahora parecía reservado a la gran pantalla.

Al aterrizar, empezaremos el recorrido tal y como comienza la propia película. Al igual que los primeros humanos del año 2.154 seremos informados de la historia de una luna habitada por extraterrestres en el sistema solar de Alfa Centauri, también conocida como Pandora. Y antes de embarcarnos como exploradores, el personal nos hará un entrenamiento rápido para manejar los Trajes AMP (Plataformas con Movilidad Amplificada) con un tutorial donde nos sentiremos como los humanos que van a iniciar su exploración. Para poder introducirnos con los nativos, nos llevarán a las cámaras de avatares, y crearemos nuestro propio avatar, gracias a una cámara que diseñará nuestra apariencia como la raza de alienígenas azules conocida como Na´vi.

A partir de ahí, entrar en Avatar: The Experience, es como vivir la película en directo, una invitación a explorar en todos los sentidos. Se parte de los encuentros con las tribus y sus costumbres, así como de la fauna y flora que brillan bajo la luz negra gracias a la bioluminiscencia que, como descubriréis en esta exposición, es la forma en la que los organismos vivos de Pandora emiten luz fría después del anochecer y esto configura una suerte de lenguaje conocido como syuratan que es su manera de comunicarse.

En Avatar: The Experience también os toparéis con criaturas de lo más curiosas como el direhose, al que distinguiréis enseguida porque tiene seis patas y un largo cuello, o el hexapede que tiene unas rayas únicas y brillantes sobre su lomo. Lo mejor de todo es que también podréis volar sobre el cielo de las Montañas Aleluya suspendidas en el aire manejando a vuestro banshee a través de una pantalla de tamaño completo. Solo si hemos logrado realizar una conexión espiritual con nuestra criatura, por supuesto.

Aquí la tecnología no es un mero adorno: la exposición combina esculturas, efectos ambientales, diseño escénico y tecnología interactiva para crear una narrativa espacial y emocional que recuerda la ambición visual de las películas. En este sentido, Avatar: The Experience se siente menos como una exposición estática y más como un episodio extendido de los títulos cinematográficos en el que puedes caminar, tocar y descubrir en tus propios pasos el mundo de Pandora.

Este proyecto ha sido desarrollado en estrecha colaboración con Disney, Neon Global y Lightstorm Entertainment, las mismas entidades que trabajan con la saga cinematográfica de Cameron, reflejando un nivel de cuidado y fidelidad que va más allá de los habituales simulacros temáticos. Lo cual es un sello de calidad, pues el mismo equipo creativo que ha hecho posible las películas es el encargado de supervisar cada detalle de la exposición para proteger que cada elemento sea fiel a la historia original. Y si por algo es conocido James Cameron es por su exigencia en la excelencia y en los elementos más pequeños pues, según su filosofía narrativa, es la clave para sumergir al espectador en mundos completos. Desde Titanic hasta Avatar, el cineasta ha demostrado que la tecnología no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para amplificar la emoción y la experiencia sensorial.

Entrar en Avatar: The Experience es cruzar un umbral. La experiencia dura 50 minutos aproximadamente, un tiempo que pasa volando entre escenarios que combinan paisajes naturales artificiales, interacción con criaturas icónicas y narrativa ambiental que os harán sentir parte de la cultura Na’vi, su visión del mundo y su vínculo con la naturaleza.

La experiencia está diseñada para caminarla, no para observarla desde la distancia. El visitante no es un espectador pasivo, sino un explorador que descubre, paso a paso, la riqueza visual y sonora de Pandora. No se trata solo de ver este mundo, sino de habitarlo. Entender la simbiosis entre sus seres y su entorno. Es obligatorio dedicarle todos los sentidos para no perderse nada. Y cuando decimos todos nos referimos a todos (¡sí, el olor también tendrá su protagonismo pues os encontraréis con la planta más apestosa de Pandora que huele similar al estiercol de vaca, tan intenso como desagradable!).

Más allá del impacto inicial, la exposición está llena de pequeños detalles: texturas, sonidos, movimientos sutiles, que recompensan a quienes recorren Pandora sin prisas, dejándose llevar por la experiencia. Por cierto, muchos de estos sonidos ambientales que se escuchan durante el recorrido están directamente inspirados en la biblioteca sonora creada para las películas, adaptados para una experiencia espacial envolvente. No es casual: Cameron siempre ha defendido que el sonido es tan importante como la imagen para construir un mundo creíble.

En este sentido, Avatar: The Experience no es solo entretenimiento: es también una celebración de la innovación cinematográfica que James Cameron ha impulsado durante décadas. Desde que Avatar (2009) llegó como un hito tecnológico global, convirtiéndose en la película más taquillera del mundo, pionera en efectos 3D y captura de movimiento aplicada al cine comercial, hasta Avatar: The Way of Water (2022), que sumó más de 2.300 millones en taquilla y se consolidó como uno de los filmes más exitosos de la historia, Cameron ha expandido los límites de lo que el cine puede ofrecer.

La exposición se convierte en un plan ideal para familias y fans de su exitosa saga. Una experiencia que erige el Paseo de las Delicias en la antesala de otro mundo. Donde podréis aprender los nombres de las plantas, criaturas y sus costumbres. El recinto además es accesible para personas con movilidad reducida, y el recorrido está diseñado para ser fluido, sin necesidad de largas esperas ni colas internas.

En un momento en que la tercera película de la saga, Avatar: Fuego y Ceniza, está a punto de estrenarse en salas este 19 de diciembre, esta exposición actúa como anticipo perfecto para quienes quieren sumergirse de lleno en la cultura, la tecnología y la visión ecológica que han hecho de Avatar un fenómeno cinematográfico global.

En definitiva, Avatar: The Experience no es solo una exposición más: es una propuesta sensorial que logra devolver el asombro por lo grande, lo bello y lo imaginativo, recordándonos que, a veces, no basta con ver la película. También es posible sentirla de otro modo para vivir todo el espíritu de Pandora.

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